viernes, 7 de febrero de 2014

Matarlos a todos y hacer caridad


(Escenas de un colectivo agitado)

Ya estaba fastidioso. El colectivo no venía, al lado tenía una señora, que al parecer esperaba el mismo colectivo y no paraba de protestar contra la nueva generación en gestación. Otra señora la acompañaba y asentía cada una de las cosas que decía; incluso agregaba alguna misiva, tal como: “esto con los milicos no pasaría”. Mientras hablaban miraban hacia donde estaba, esperando que dijese o acotara algo. Al principio, debo reconocer, iba a putearlas pero después vi que venía el colectivo y concentré las energías en detenerlo, porque últimamente no te paran ni que te pongas delante. Las dejé subir, mientras parloteaban constreñidas por la cantidad de gente que no hace nada para mejorar. Traté de ubicarme lo más al fondo posible pensando que alguien les cedería el asiento pero al rato volví a tenerlas cerca de mí. Seguían como si nada.
- Este país es un desastre. Cada vez hay más gente que busca tener hijos para poder cobrar plata de arriba y lo peor de todo, es que esto lo pagamos nosotros. Los boludos.
- Eso no es lo peor, estimada. Acá el problema es que aparte de que se crían vagos, ahora esta de moda defender al delincuente – agregó mientras mascaba chicle con la boca cerrada y se abanicaba.
- Igual hablemos un poco más bajo porque quizás haya algunos sensibleros que siguen rompiendo las bolas con la izquierda – dijo sonriendo.
- Tenes razón – y también sonrió cómplice – Estos pibes de ahora piensan que van a salvar el mundo. Los dejan hablar mucho; son bastante maleducados.
Para colmo con esa cuestión de que entran y salen de las cárceles…la justicia se desmorona cada día un poco más ¡hay que matarlos a todos!

Algunos de los pasajeros alcanzaron a escuchar algunas cosas. Una mujer de cabellera enrulada, tenía la cara roja y los ojos encrispados. La observé un buen rato: se puso unos auriculares, revisó su cartera y sacó un celular - seguramente para contarle a alguien lo que estaba escuchando - A los pocos minutos se sacó los auriculares y los guardó rápidamente. Miró varias veces para ambos lados y acercándose a la puerta, no aguanto más: gritó en la cara de ambas “¡cállense ignorantes!”. Las señoras alteradas pero a su vez sorprendidas, no evitaron contestarle y se armó un debate acalorado.

- Por señoras como ustedes los proyectos no prosperan – arremetió la mujer.

Ambas se mostraron risueñas pero solo contestó una: la señora que protestaba sin parar en la parada del colectivo, la otra parecía más tímida.

- Entiendo su enojo, joven, pero sáquese las anteojeras y no se quede con el árbol. Vea el bosque. O me va a venir a decir que estamos bien o que los boludos de esta era no son las personas que trabajan…hágame el favor de no repetir lo que escucha – contestó la señora, recostada sobre el asiento.
- Usted es una fascista. Se la paso diciendo todo el viaje que hay que matarlos a todos. Se quejó de las familias que reproducen hijos, argumentando que lo hacen para ganar plata…
La verdad, la estoy tratando con respeto pero debería decirle que es una vieja de mierda.
Me niego a ensuciar la mierda.

Varios quisieron participar; algunos decían cosas a lo lejos pero sin ningún tipo de fuerza. Demasiado flaco. Reproducían lo que podía quedar en un simple estado de facebook. La mujer pedía a estas personas que sostengan lo que decían y en ese momento solo se limitaban a putearla. La mayoría de los pasajeros intentó alguna agresión física; estaban inquietos, se miraban como impotentes, estiraban los cuellos de sus remeras y se despacharon de forma peyorativa: “zurdita de cuarta”, “esta seguro que es de esas feministas insoportables”, “debe ser lesbiana”. La mujer cargó contra toda la intifada, respondiendo a cada una de ellas.

Me faltaba poco para bajar. Las mujeres seguían discutiendo. Escuché hasta donde pude pero tuve que enfilar hacia la puerta, el colectivo estaba lleno y mi destino ya era próximo. Toqué el timbre. Las señoras bajaron conmigo. Caminé detrás varias cuadras y cuando nuestros caminos se separaban en la esquina, la más tímida estiró la mano a una lata que estaba al lado de una persona que dormía tapada con cartones, luego se hizo la señal de la cruz, saludó a su amiga y se metió en un supermercado.      

sábado, 4 de enero de 2014

Mayo burgués


Un auditorio presta atención,
el filosofo provocador hace arder la verdad.
Un niño que esta en la sala,
se para al grito de: ¡burgués!
y se va...
vive en la calle, fuera de la solemnidad.
Pretenden educarlo, los educandos,
maleducados. 
Varios alumnos, repiten las mediaciones
y huyen despavoridos, cuando los corren por monedas.
Sí, parecen revoltosos e intrépidos, pero al fin,
la trama del poder los pone de un lado:
haciendo el juego a la sutileza.
De copetes altos, manejan bien la jerga;
vigilantean desde la torre de marfil.
Un jerarca inteletual, es condescendiente y en las adentro,
huele la fragancia del mensaje subliminal.
¡Que animal!
Esas conchas desvariadas...ateas de unas horas
Aaaahhhh 


lunes, 30 de diciembre de 2013

El soplón se quedó sin luz


El tubo de la luz en un constante parpadeo ponía de mal humor al Rossi, que a las puteadas intentaba terminar de leer el diario. La mujer, mientras tanto, le reprochaba que llamase al servicio eléctrico para solucionar el problema, porque la cara de fastidio que tenía, no daba para más.
- Debe ser el tubo este que compraste la otra vez. Te dije que no compres en los chinos esos. Es una mierda todo lo que tienen – Soltó Rossi con enojo.
Buscó una escalera en el lavadero y mientras subía los escalones, protestaba tirando alguna puteada. Cuando terminó de desenroscar el tubo, al querer apoyarlo, perdió el equilibrio y el tubo estalló contra el piso.
- ¡La puta que lo parió! – Puteó más enojado que antes.
Al colocar el nuevo, le dijo a la mujer que prendiera la luz. Inmediatamente de tocar la tecla, se produjo una chispa y acto seguido, comenzó a salir humo desde el tubo. Se cortó la luz. Otra vez las puteadas.
Con una linterna fue a donde estaba el corta corriente, revisó si no había saltado ningún tapón y vio que todo estaba en orden. Cuando regresó a la cocina, vio a su mujer subida en la escalera colocando una lamparita en el ventilador de techo. Miró bastante molesto, pero se acercó a ayudarla para bajar porque la escalera estaba un poco venida a menos.
- Se cortó la luz, mi amor – dijo la mujer, tratando de tranquilizarlo.
 Con un gesto complaciente se fue al living, se sentó con las piernas arriba de una silla y pidió que le sirviera un poco de vino con soda. Al dar algunos sorbos, volvió sobre el diario que estaba leyendo, pero esta vez como no tenía ni siquiera la intermitencia, se ayudó con la linterna. Mientras tanto la mujer le reprochaba que era un buen momento para tener sexo, pero ni se mosqueó y siguió con el diario.
- Yo no sé como puede haber gente que se dedique a no hacer nada y encima reciba plata. La verdad que soy un boludo – comentaba en voz alta, mientras lo intentaban convencer de que era tiempo de otra cosa, más que de reflexiones sociales. Y no había caso. Había llegado a la sección donde los lectores mandan cartas al diario para ser publicadas y le leyó una en voz alta:

Yo no sé que se la pasa por la cabeza al gobierno de turno pero esto cada vez esta peor. No se puede hacer nada. Para colmo el otro día volví a viajar en colectivo y se viaja de la peor manera; tenes que bancarte el olor a chivo, que te apoyen y que tarden una eternidad para llegar.
El problema es que hay mucha gente en la ciudad, deberían mandar gente a otras provincias a trabajar la tierra o hacer algo, pero hay que desagotar porque no se puede más.
Le pido con todo respeto que reflexione, Señor Presidente.
María Inés Xenofobia
DNI 15785123
Abogada    

La mujer resignada ante la situación no tuvo más que irse a dormir. Rossi, mientras tanto, había agarrado una hoja en blanco y una lapicera, para comenzar a ensayar una carta. Con la linterna apoyada en la mesa, apuntando hacia la hoja, largó algunos garabatos. En dos horas había aumentado la cantidad de vasos de vino. Caminando por toda la casa, intentaba pensar las palabras correctas para que la resignación suene autentica. Quería formar parte del grupo de protestantes de su diario favorito, que poseía las hojas tamaño sabana. Escribía un renglón, tachaba y así sucesivamente, hasta que se quedó dormido. Al día siguiente amaneció con su mujer sacudiéndolo para que se despertase; lo que llevó varios minutos porque era un concierto de ronquidos, que a veces se volcaban a un tono grave y esto la enfurecía un poco. Al abrir los ojos miró hacia la mesa donde había dejado la hoja, pero ya no estaba.
- ¿Donde esta la hoja que dejé acá?- preguntó con cierta fiereza.
- La tiré porque pensé que no era importante. Estaba en blanco.
- ¡Como en blanco! – Gritó – era una carta que estaba escribiendo para el diario. Acabas de arruinar el trabajo de toda una noche.
- Pero te digo que estaba en blanco prácticamente, sino no la tiraba. Solo decía algunas palabras, nada más.
- Y bueno era eso, más lo que iba a agregar ahora. Lo que pasa que tomé mucho vino y me dormí.
A todo esto la luz regresó, por lo tanto el humor de Rossi mejoró. Hicieron el amor. Luego ensañado con escribir algo para el diario, siguió probando algunas palabras pero siempre con bastante disconformidad, cuando se leía. Es que no encontraba un tema puntual del cual quejarse con vehemencia. Decidió salir un poco para buscar de que hablar. Las primeras cuadras las caminó con entusiasmo hasta que bajó el ritmo, dado que el calor era demasiado y el sudor ya había ganado bastante terreno.
Conocía un lugar donde podría sacar tema para poder escribir. Pretendía repercusiones y de esta forma debería ser de débil argumentación con una fuerte carga de dramatismo. Eligió acercarse al bar que siempre difamó entre sus conocidos, por la calidad de gente que asistía. Cuando llegó a la puerta lo miraron con cierto rechazo porque no era de los habitúes, incluso la vestimenta no era acorde para los clientes que tenía el lugar y pese a esto, entró igual. Se sentó en una mesa que tenía dos sillas, pidió una cerveza y observó un partido de pool que tenia de frente. Era temprano pero algunos que estaban desde la mañana ya estaban bastante colocados. Frente a su mesa, aparte del partido pool, tenía una pareja que estaba meta bailar cumbia. Una de las mujeres que pululaba por ahí lo invitó a bailar y con un gesto cordial, rechazó la oferta. Igual la mujer le sonrió, acercándose hasta la mesa.
- No tenes pinta de venir a estos lugares ¿Qué estas buscando? – le dijo cerca del oído.
- No te parece un poco atrevido lo que me decís – contestó con firmeza.
- Sabes a cuantos vi como vos. Tu cara te delata, papi ¿sos policía? – Presionó.
Un poco nervioso por el interrogatorio y además porque sabía que estaba en suelo ajeno, acomodó el cuello de su camisa, acompañando con un sorbo de cerveza.
- No soy policía, ni mucho menos. Estoy buscando un dealer que me dijeron que paraba acá. Droga busco ¿más tranquila?
- No sé, te veo raro pero voy a elegir creerte. Espero no equivocarme porque no la contas. Veni por acá – farfulló.
Ambos caminaron hacia donde estaban los baños, cruzaron una puerta angosta que llevaba hacia un pasillo. Lo transitaron todo hasta el fondo; la oscuridad era temible. Cuando llegaron, dos tipos que estaban en la entrada lo revisaron, quitándole el celular, el cinturón y los documentos. Rossi completamente paralizado, hizo todo al pié de la letra. Cuando se hizo presente el dealer, con tono cordial, le preguntó que droga quería. El silencio fue algo ominoso y desató la sospecha. La cosa se tornó un poco violenta.
- ¿Quien te mando, hijo de puta? – empezó el dealer a los gritos.
- Nadie. Quiero cocaína – dijo con la voz entrecortada.
- ¿Cuánto?
Otra vez el silencio envolvió la situación.
- Este se esta zarpando en vivo, tráeme el fierro que lo vamos hacer hablar – le dijo a uno de los que estaba ahí.
Le puso el arma en la cien y con el dedo en el gatillo, volvió a preguntar
- ¿Quien carajo te mandó? Habla porque te hago mierda…
- Te juro que no me mandó nadie. Soy inexperto en el consumo pero ando con ganas de probar. No sé en que cantidad se compra.
Le sacó el arma de la cabeza y la tiró arriba de una mesa. Con gesto de piedad, pidió que se lo saquen de adelante, antes de que se arrepienta y lo mate. Lo dejaron ir con la condición de que no vuelva nunca más y bajo la amenaza de que no hable nada, porque lo encontrarían para matarlo.     
Devuelta a su casa, revisó el celular en el cual tenía más de veinte llamadas perdidas de su mujer y otras de algunos amigos. Con el corazón que se le salía del pecho, trató de disimular cuando llegó. La mujer recostada en el sillón con varios pañuelos descartables a los alrededores, estaba dormida. Trató de hacer el menor ruido al abrir la puerta y logró entrar con éxito, sin despertarla. Directo hacia la habitación, mientras subía la escalera se tropezó, pero el ruido fue leve y logró acostarse. A la mañana siguiente con los reproches de la mujer, por su ausencia de tantas horas, logró resistirse a contarle y se preparó un café. Confeccionó una carta y se la acercó al comisario de la seccional que estaba a la vuelta de su casa. El comisario luego de que Rossi se fue, comenzó a leerla; se puso todo rojo y limpiando el sudor de su frente, agarró el teléfono bruscamente.
Telefoneó al bar. Tardaron varios minutos en atenderlo y cuando logró el contacto, con la voz en el alto, insto a que cuiden el negocio, pasando el dato de Rossi como uno de los tantos que quisieron alertar de la situación.

- Ya saben lo que tienen que hacer muchachos – dijo el policía, escarbando uno de sus dientes, mientras el ventilador le pegaba directo en la cara.

Todo pólvora: barato los gritos

Pecado.
Dicen los hombres sanguinolentos
que el vibrar quedó taponado
bajo la falda de la piedad.
Y si queres tirarte un tirito
con la vieja escuela
la ventana de los aggiornados
no lo soportará.
Todavía quema la historia de la miseria.
La masa atrasa,
vomitando los tormentos que queremos olvidar.
Han de custodiar la parcela del terror,
fabricando soldados discursivos
¡no cambian más!
Los que aman el dolor
deberán cometear a la miseria media
haciendo el juego de la formalidad
para no pecar de placeres triviales
la resaca no es para todos
croquetear no es vivir
¡atrás filosofía!
¡no pensar!

martes, 26 de noviembre de 2013

La inseguridad y la colonización del sentido



El tema de la inseguridad se ha instalado como un fenómeno amenazante y disruptivo para el manejo de una sociedad. Todo político que se quiera enfrentar a tomar las riendas de este país no puede perder de vista la preponderancia de este tema, porque se lo van a estar recordando tanto la gente como los medios de comunicación que no adhieran demasiado a sus políticas de conducción. Esta noción de amenaza por Otro desconocido va a cobrar vida, primero desde los medios de comunicación y luego por la circulación que eso tenga desde los consumidores de esos medios. Cabe aclarar, igual, que esto no implica que el televidente sea anestesiado o puesto a los órdenes de la pantalla catódica, pero sí y de eso no va a ser muy fácil escapar, va a formar parte de un grupo selector de lo que va a escuchar y de lo que va a elegir como tema importante en su vida.
La construcción de un ser amenazante va a poder ser posible mediante las tipificaciones que imponga ese medio o grupo de medios, sobre la persona que va a ser propensa a delinquir o desregular la armonía. Esto significa que para que sea loable el objeto informativo del cual se va a hacer hincapié es preciso que comprenda una serie de características que van a terminar de cerrarse por el televidente, cuando hable de estos temas en cualquier ámbito de su vida cotidiana. Pues entonces este tipo de interpretación mentada en la división de lo que sería la civilización y la barbarie, asume un rol central a la hora de las interrelaciones de las personas, porque hay una moral previa construida desde el manejo y manipulación de prejuicios que se fabrican desde el medio o el discurso.
“Son interpretaciones ancladas en matrices culturales cuyos orígenes cruzan los planos de la tradición y la modernidad, la religión y la ley, los de la historia y las memorias sociales, cuyos recorridos se organizan durante la constitución del estado liberal moderno y el aporte de la primera criminología. Sus sentidos, relacionados con los diferentes momentos de nuestra historia política, se construyeron y siguen construyendo desviando la discusión de problemas estructurales, resumiendo en el delito todas las violencias y simplificando la cuestión con la vieja fórmula del mal contra el bien. Triunfando en la lucha moderna sobre el sentido del orden y la ley en las sociedades liberal, la explicación facilista sobre causas, efectos y políticas de y sobre el delito y sus relaciones con la sociedad responde brevemente al antagonismo civilización y barbarie”.

La mediación de la inseguridad desde el discurso que lo informa lo puede traer a la realidad de diferentes maneras. Lo que sucede con este tema es que tiene un fuerte componente para las personas que habitan este país: todos han vivido un episodio de robo. El tema, y esto me parece el punto central, siempre va a ser cual es el grado de amenaza o consecuencia que ese hecho va a tener ¿el grado de violencia con el cual se ejercen este tipo de acciones, se condice con el discurso mediático? ¿El mayor índice de homicidios es por el delito a la propiedad? Este tipo de interrogantes se van a poner en  juego, porque son temas que nunca hay que dejar de preguntarse cuando se trata de información que se produce por gente que esta cumpliendo con una tarea y no puede abstraerse de los planos de la subjetividad. Al principio del párrafo nombré un concepto como el de mediación y esto es central cuando se trata de la mediatización de un tema en la sociedad.  El discurso que se va a producir desde un medio va estar materializado desde la mediación que trabaje para formarlo, esto significa que este proceso es ideológico y forma una inteligibilidad del mundo, anclando la producción y los efectos de sentido de forma histórica y cultural, pautando una configuración de los sistemas a interpretar. Entonces la inseguridad se convertiría en una definición producida por distintos actores, con distintas intenciones informativas.
Desde el punto en el que hablamos de una estructura ideológica, quien ejecute ese discurso no va a quedar libre del acento valotarivo que le va otorgar a ese tema. El orden de prioridades, personajes y acciones, como dije anteriormente, van a estar mediados para luego convertirse en un objeto interpretante dentro de los discursos sociales y así ser mediatizado para formar parte de una agenda informativa.

Agenda setting

Continuando con un compendio de diferentes maneras de crear un objeto comunicativo, ahora vamos poner énfasis en el término de agenda de noticias(o agenda setting). El consumidor de medios a raíz de lo que nos infiere la hipótesis de la agenda setting, según el texto de Mauro Wolf, hay una tendencia a incluir, excluir, enfatizar o pasar por alto, lo que los medios de comunicación incluyen o excluyen de lo que se considera como contenido informativo. De esta manera la prensa pueda llegar a conseguir no el dominio de la verdad pero si de que temas puede hablar el lector o televidente, en sus días cotidianos. En una primera aproximación a esto podemos decir que logran liderar el conocimiento y la representación de ese conocimiento en la realidad social. Dentro de esta lógica podemos mencionar que: se estaría operando sobre el nivel cognoscitivo en las fases de producción y los criterios de importancia que estos temas deben tener, cuando son absorbidos y se hacen propios.

El término de inseguridad esta construido como un mito y para el sentido común, es tal como se lo vienen desarrollando a lo largo de la historia: roban los pobres, los drogadictos, etc. ¿Cómo es la inseguridad? Violenta, marginada de los políticos y cada vez va más en aumento. Con el término mito me refiero a un concepto que desarrolla Roland Barthes en su libro Mitologías: y va a poner en cuestión al mito como un robo en el lenguaje. Esto me parece importante porque la palabra inseguridad tiene una carga y viene interpelada a fuerza de un robo que coloniza el sentido común  y nos propone pensarla, por ejemplo,  desde las imágenes que describí anteriormente. El término, entonces, fue apoderado por una estructura ideológica que a través de la naturalización y la incorporación de significado le dio un valor propiamente posible dentro de su mito.
“¿Que es lo especifico del mito? Es transformar un sentido en forma. Dicho de otro modo, el mito es siempre un robo de lenguaje”, dice Barthes.
Este tipo de operaciones siempre van a estar vigentes dentro de la cultura porque es el terreno donde se va a disputar la obtención de la significación y la construcción del sentido. En este tipo de disputas Antonio Gramsci, dejó muy en claro cual es el predominio que la derecha realizo cuando Italia vivía en un marco totalitario, como fue el fascismo de Benito Mussolini. La apropiación del sentido, va a decir Gramsci, es una violencia simbólica donde no va a intervenir la violencia física sino que lo que va a prevalecer en esta forma de dominación va a ser la apropiación del terreno de la conciencia: a eso lo va a llamar o identificar como “hegemonía”.
Llevando este marco teórico a la mediatización de los temas informativos en la sociedad, podemos encontrarle un lugar significativo a la inseguridad. Pues, la irrupción del miedo y el descreimiento entre las personas, a raíz de este tema no van a cumplir una función inocente y de alerta, sino que va a formar parte de una estrategia comunicacional para traer consigo una nueva forma de imponer la ley y el orden. Con esto podemos reconocer algunos conceptos que hasta hace muy poco fueron materia de discusión en los medios de comunicación argentinos: pena de muerte o la construcción de muros que separen la zona urbana de los barrios carenciados, como se supo hacer en Tigre de la mano de Sergio Massa.
Para cerrar cabe destacar que más allá de que los ciudadanos forman parte una sociedad informada y utilizan esa arma para poder protestar o reclamar por el ajuste de ciertas cosas, hay un punto de solución para el tema de la inseguridad que no deja de coincidir con los provenientes de las líneas de los medios: más cárceles y más policías. Las alternativas ni siquiera pueden salirse del mundo mediado. Hay una repetición constante de esos ejes como soluciones pero no se piensa en la profundidad de las situaciones o por qué se llegó hasta acá, en tal caso. Los temas ya vienen resueltos desde el medio y solo se espera que el ciudadano lo reproduzca para que pueda, entonces, liderar lo que se conformaría como: las noticias y sus flamantes soluciones.
De esto no quedan atrás lo negocios paralelos que se pueden pergeñar a raíz de esta “ola” de bárbaros que no te permiten salir a la calle: Alarmas, barrios cerrados, contrataciones de seguros y cámaras de seguridad.



Bibliografía

- Stella Martini/ Marcelo Pereyra (2009), La irrupción del delito en la vida cotidiana. Relatos de la comunicación política, Buenos Aires, Biblos.
- Roland Barthes (2003), Mitologías, Buenos Aires,  Siglo veintiuno.
- Mauro Wolf, La investigación de la comunicación de masas. Crítica y perspectiva, Paidós, España 1987.

lunes, 7 de octubre de 2013

El señor de las tinieblas








Las olas de elevar el alma a no sé donde, invita a los usuarios a hacer una sarta de monigotadas bajo el manto de que encontrarse con uno mismo implica adquirir experiencias en partes del mundo o realizar acciones inhóspitas, para luego comentarlas como increíbles. ¡Todo es super y mágico y bla bla bla! los genios abundan, andan pululando por las redes sociales. Se curte anteojos y se sacude un vaso, mientras se dicen cosas al voleo para reafirmarse como una eminencia lucida. Estas rodeado de gente que no se escucha, que mira con fascinación la "cultura" y despierta vehemencia o desinterés por lo que se pueda a llegar a presumir como contracultural o contenga un discurso ajeno a la fanfarria.

Olas predispuestas a ceder por, aunque sea, sentir de cerca piropos de corazones despojados de carácter y nutridos por sustancias que no cubren ni llenan un gramo de inquietud. Hordas deseosas de una figura, sacralizando a todo aquel que reniegue un ratito contra algunos ordenes establecidos, pero luego van a seguir del lado del amo y señor de las tinieblas.

Declarados admiradores de la falta de novedad, comprenden reuniones donde poder endulzarse el ego uno al otro y mostrarle el camino del clan. Sin quebrar ninguna puerta de la percepción, andan ufanados de conocer la libertad. El señor de las tinieblas, le cuenta suaves historias al oído para que el carril no pierda su sendero y quiera pasarse al bando visceral. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

El balbuceo periodistico

Ante cada golpe el sudor recorría su frente; los brazos mostraban gran destreza muscular y sus pechos se movían parejos. Firmes. La gente que presenciaba el espectáculo gritaba sorprendida: "oooohhhhhh". No podían creer lo que estaban viendo; uno que estaba más al fondo charlaba con su amigo y asombrado por la destreza técnica, también no perdía el tiempo en destacar el voluptuoso cuerpo de esta mujer "y encima roquera", le dejaba en claro, con ojos saltones, a su amigo que lo miraba de forma complaciente.
En el medio del show que estaba brindando la banda, uno de los aficionados logró burlar la seguridad y subiéndose al escenario quiso encajarle un beso a la baterista. Cuando la seguridad reaccionó, la mujer los detuvo diciendo que la dejaran a ella. Fue así, entonces, que le pidió al joven que intentó besarla que se acercase. Lentamente y con la cabeza mirando el piso, empezó a caminar hacia la batería. Cuando ya estaba cerca la mujer se levantó del asiento giratorio y con la mano derecha golpeó su cabeza con uno de los palillos, ademas como si fuera poco para hacerlo pasar más vergüenza, le pidió al publico que lo saquen del lugar o sino el recital se suspendía. Ya se imaginaran ustedes, no...
Con este joven fuera del lugar, la baterista en forma de agradecimiento se quito una de las prendas que llevaba y provocó la algarabía desorbitada del publico, que de la avalancha, ante tamaña muestra de afecto, rompió las vallas de contención. Con este clima, la adrenalina de la banda se motivó y los temas restantes aumentaron su fuerza. Al finalizar el show su publico habitué se quedó a esperarlos a que salieran para poder saludarlos y ejercer el ritual de todos los shows: fumarse un porro con la mujer de la batería. Esta vez los que se quedaron eran más de lo habitual, entonces comenzaron los murmullos y las preguntas sobre quienes eran estas caras nuevas que se estaban acercando. Los consideraban unos intrusos a su comunidad. Cuando salió la banda, la atención quedó depositada solo en eso. Nuevos y antiguos terminaron abrazados, a los gritos y coreando el nombre sin parar. Por supuesto la parcialidad masculina en su mayoría, intentó saludar a la baterista y vislumbrados por lo traspirada que tenía la remera, pidieron que se la quitase en honor al rock. La mujer un poco aturdida se enojó bastante con esta petición y empezó a escupirlos, pero no hubo caso, fue peor: "¡sos el amor de todo punk. Quiero casarme ya!", le gritó desaforadamente uno de los que formaba parte del grupo que la rodeaba. Mientras los otros integrantes se iban dispersando o se encontraban con sus parejas, la mujer de los palillos tenía que lidiar con estos muchachos que estaban excedidos de drogas, alcohol y demás. Intentó hacerlos a un lado mientras caminaba hasta su auto y un joven que estaba apoyado en la pared de la esquina, cercano a donde esta tenía estacionado el auto, piropeo su actuación con el instrumento. En una muestra de agradecimiento asintió con la cabeza y de forma poco cortés dijo un "gracias". Este joven, mientras ella abría la puerta de su auto, se acercó y muy tímidamente le dijo ser periodista de una revista de rock llamada  "no queda otra". Insistió con algunas palabras más, hasta que se decidió a preguntarle si no le concedía una entrevista para su revista. La mujer ya arriba del auto, habiendo iniciado una marcha lenta, bajo la ventanilla y le tiro una tarjeta. Este muchacho cuando la levantó vio que tenía los datos personales de ella y quedó parado en la esquina viendo como el auto se alejaba pero con una sonrisa y apretando el puño donde estaba la tarjeta.
A la otra semana después de terminar el ensayo con la banda, la  mujer ve en su celular una llamada perdida. Imagino que sería de este joven y decidió devolvérsela.
- Hola ¿quién habla? - preguntó la voz sorprendida del joven.
- Soy la baterista de Turquía, no te acordas que hablaste conmigo - contestó con voz suave.
- Claro, ahora sí. Que placer este llamado. Perdón por mi desatención - dijo algo sonrojado. 
- ¿Y entonces vamos a hacer la entrevista?
- Por supuesto ¿Cuando podes? 
- Vení mañana a las 11 de la mañana a nuestra sala de ensayo ¿te parece?
- Si claro, mañana estoy ahí.
- ¿Va a ser muy larga la entrevista? porque tengo que hacer algunas cosas del colegio con mis hijos.
- No no, serán diez preguntas nada más.
- Bueno. Hasta mañana.
- Hasta mañana y gracias por la amabili...

La mujer ya había cortado el teléfono. El joven contento, llamó a unos de sus amigos para contarle el hecho y ademas para presumirle a que figura entrevistaría. Esperando que este le dijera cosas tales como "genio" "groso" o algún halago por su logro, tan solo recibió un desinteresado "te felicito". Al ver que no encontraba lo que buscaba cortó la comunicación de forma brusca y llamó a la revista para avisar que había conseguido la nota.
- Hola...¿Margot?
- No, soy Hernan ¿quién es?
- Soy yo, el meadoporlasociedad
- Ah, que haces. No te conocí la voz ¿donde estas?
- Acabo de hablar con la baterista de Turquía ¡Mañana la entrevisto! 
- ¡Perfecto! esa va a ser nuestra nota jugosa para el próximo numero. Trata de sacarle hasta lo ultimo y si podes hacerla enojar, mejor.
Hubo algunas risas de ambos.
- Voy a hacer lo que pueda. Es bastante parca la personalidad. Decí que esta buena por lo menos, porque sería un embole de aquellos. 
Se despidieron y le pidió que le avisase a Margot que todavía le debe plata del mes pasado. 
La mañana siguiente cuando se levantó, preparó un frugal desayuno y leyó algunas noticias en algunos portales de internet. Cuando se estaba cambiando para salir, sonó su teléfono celular - era su ex mujer -
- Hola Celes ¿como estas? - preguntó con amabilidad.
- ¡Escuchame pelotudo! deja de jugar al periodista y tráeme la plata del mes. El mes anterior con eso de que te pagan por cada notita que haces, quede de garpe y tuve que pagar todo.
- Si ya lo sé, pero esta vez tengo un trabajo muy importante y voy a poder llevarte una buena suma. Con esta entrevista que voy a hacer, vamos a vender mucho.
- No sé lo que vas a hacer, ni me interesa. Lo único que te digo es que si este mes no me rendís lo que corresponde, pongo un abogado y no ves más a tus hijos ¡me tenes harta! - y cortó de manera abrupta.
Trató de no darle importancia a lo sucedido. Miró la hora y ya eran las diez, así que terminó de cambiarse rápidamente porque tenía un buen rato de viaje para llegar. Una vez en la calle quiso parar el colectivo pero ninguno se detuvo debido a la sobrecarga de pasajeros. Estuvo así con cuatro colectivos. Volvió a mirar la hora y le quedaba media hora para llegar, así que paró un taxi: "hasta Cabildo y Juramento, por favor y lo más rápido posible", dijo algo agitado. Al haber poco trafico llego rápido. Buscó la numeración de la calle para guiarse hacia donde tenía que cruzar. Estaba con quince minutos de anticipación según lo pactado. Golpeó la puerta de la sala de ensayo pero nadie salía e insistió con más fuerza y lo atendió un señor mayor, que por el susto le negó la entrada.
- Jovencito con los tiempos que vivimos no puedo dejarte pasar así nomas ¿a quién buscas?
- ¿Esto es un sala de ensayo? - preguntó extrañado de la situación.
- Una sala de que...habla más fuerte porque estoy un poco sordo - levantó la voz.
Intimidado por el momento que estaba viviendo. Con algo de sudor en la frente, volvió a preguntar
- ¿Esto es una sala de ensayo, señor? - preguntó casi gritando precavido por la advertencia. 
- Ah si si, es acá. Vos debes ser el periodista ¿no? - contestó con total liviandad.
- Claro, veo que le avisaron que vendría.
- Si si pero bueno joven, usted comprenderá que como esta la calle ya no lo creó ni a mis hijos. 
Venga pase por aquí. Espere que enseguidita se los llamó. Están ahí meta ruido. No se entiende nada lo que hacen y para colmo llenan lugares...ay ay ay en mi época era distinto, pibe. Había que ser bueno de verdad.
Cuando la banda se acercó a lo que sería una improvisada sala de espera, se encontró con que no eran las personas que buscaba o mejor dicho la baterista que buscaba, porque en este grupo también había una mujer que tocaba la bateria. 
- Pero como, ustedes no son Turquía...
- Y vos no sos el periodista reconocido al que esperamos - dijo la banda a coro.
- Señor acá no ensaya Turquía - preguntó desesperado.
- Uuff, hace más de diez años que no ensayan acá ¿quién te dijo esa patraña?
- La baterista. Hablé ayer.
empezaron las risas de todos los que estaban allí, hasta algunos se revolcaban en el piso y retorcidos por la fuerza de las risas, tuvieron que irse.
- ¿Que pasa? - preguntó el joven, enojado.
- Es que te hizo lo que les hace a todos los periodistas que ve novatos como a vos - le dijo el señor de la sala de ensayo.
- ¿No entiendo?
- No es muy difícil. Te jugaron una linda broma. 
- Es que necesito esa entrevista, sino me van a echar la revista y no voy a ver más a mis hijos.
- Anda consiguiendo un abogado, flaco - dijo el guitarrista de la banda, entre risas.
Ahí mismo se levantó de la cama luego de que su mujer lo sacudiera varias veces y bajo los reproches de que ya era tarde le dijo que se vaya a bañar porque sino llegaría tarde al trabajo.
Y así fue que esa mañana todo se desmoronó cuando cayó en sí y tuvo que salir a tomar un subte, vestido con ropa incomoda y una corbata que apretaba su nuez. Una vez en la oficina su jefe lo recibió diciéndole: "este mes no habrá presentismo", a lo que sin contestarle tan solo hizo un leve movimiento con su hombros. Sentado en su escritorio escribió esto.