Planeando en palabras que no dejan de suspenderse cuando se posan en un papel. Pudiendo ser un bollo amorfo sin consistencia argumental, sigo insistiendo, igual, en su fuerza y movimiento.
El aire, a veces, no es suficiente para absorber la libertad en sus máximas. En algunas situaciones se precisan acciones combativas que permitan patear el tablero. Nuestro espíritu se predispone a situaciones fraudulentas para no fermentarse. Nos volvemos unos tibios, calculadores; que a fuerza de saber arrastrarnos detrás de toda la bola maloliente predispuesta por el controlador, no nos volamos la cabeza. Todavía quedan certezas de que la vestimenta, el cholulismo y el fraternalismo promiscuo, nos de felicidad.
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Silencio en todos los alrededores. En el pueblo ha muerto: Dignidad.
Nadie dice nada...
Dicen que es mejor venerar a la pavada tetona
no habla, sonríe a todos,
se deja tocar el culo
y desea los venerables sables huecos
Chillones ¡vociferando! Que la mierda tiene buen olor
"Yo no sé si hay literatura, pero yo sé que el barajar esa disciplina posible es una urgencia de mi ser" J.L.Borges
miércoles, 12 de diciembre de 2012
sábado, 8 de diciembre de 2012
1
Alejarse de lo impune, de la vida
serena a la muerte. Su amante
¡ Éxtasis! la plenitud quiere fluir
La moral: cuerpo y autoridad
Una disputa por el goce
con la salvajada maquinaria
¿es posible una ausencia total?
La miel esta en su colmena
El aguijón tiene varias caras
Cuidamos el filo del que nos gobierna
Perdurar en lo llano. Poco arriesgado
Desgarremos nuestra piel
Follar sin pedir explicación
hacerse de las prosas más candentes
Beber el vino hasta la ebriedad
Dejar de ser un condenado
jueves, 6 de diciembre de 2012
Los artistas del subte
Por el pasillo,
gritos a la muchacha de pollera corta que corre para salir de la boca del lobo.
Los calenturientos, que pedían la presa, eran dos imberbes que a
fuerza de querer tapar su erección, la tela finita de los pantalones no se
lo permitía. Mientras tanto arriba del subte dos artistas deleitaban con
sonidos de bombo legüero y guitarra criolla. Se había hecho más largo
que lo habitual el viaje y tenía que llegar a la presentación de la novela de
mi amigo. El fastidio comenzaba a hacerse presente - no hay nada
más perturbador, que tener ganas de llegar a algún lado y que el viaje se
una dificultad - y el calor que no cesaba de pronunciarse por mi
frente. Las mangas ya no podían más de la humedad. Una mujer que estaba sentada
enfrente mio, miraba su reloj con una frecuencia de tres veces por segundo. El
subte estaba detenido a mitad de camino por problemas técnicos y el
mal humor se había hecho generalizado. Esta mujer que venía enfrentada a
mi, seguía mirando su reloj y ahora había agregado la acción de meter
y sacar la mano de su cartera de una forma casi neurótica. Me empezó a
llamar la atención lo que estaba haciendo, debido a que mientras buscaba no se
que cosa en su bolso, miraba para todos lados como atemorizada por algo. Sin
pensarlo me acerque para intentar saber si estaba bien.
- Perdón por
mi atrevimiento, pero la noto muy pálida ¿pasa algo? - pregunté con
algo de vergüenza
- Primero, no me
trates de Ud y segundo, si no te corres en dos segundos de al lado mio, vas a
estar en problemas, pendejo - dijo sin ningún filtro
Quedé un poco
aturdido por la respuesta pero no pude no querer saber porque había dicho eso.
- Tranquila, solo
quería saber si te sentías mal. No creas que esto es un intento de seducción o
algo por el estilo - dije con una voz más firme.
- ¡Pendejo! ¡No escuchaste lo
que te dije! Salí de acá porque te van a boletear y tenes cara de bueno. Dale
raja para otro vagón antes de que sea tarde.
No quise levantar
ninguna sospecha de que algo raro estaba sucediendo porque eramos muchos en el
subte y podía suceder una catástrofe, para colmo todavía no estaba
solucionado el inconveniente técnico. Ya llevábamos más de
veinte minutos ahí dentro. Sin hacer ningún bullicio fui para el vagón de al
lado, que estaba más repleto, todavía.
Por suerte, para
todos los que estábamos a la espera de la solución para continuar con
el viaje, por los parlantes anunciaron que ya estaba arreglado el desperfecto y
continuamos con la marcha. La transpiración que me acompañaba, para ese
entonces, era como si recién me hubiese dado una ducha de media hora.
Al descender del subte, la mujer de cara pálida me acompañó con la
mirada hasta que me metí en la boca que salía a Av. Corrientes.
Caminando con la imagen de esta mujer en la cabeza, se me dispararon varios
desencadenantes para esa pobre gente que todavía continuaba viajando con ella.
Una posibilidad es que sea una fanática kamikase y haya decidido
hacer una autodestrucción, inmolándose y así llevarse un par de tipos
que no piensen como ella quisiera. Segundo, podría ser que estuviera preparando
una coartada con otros de los pasajeros para robarse todo. Tercero, que
estuviera viajando amenazada por alguno de los pasajeros y cuarto, podría ser
que estuviera al lado su marido, el cual le haya dicho que finja sentirse mal
para ver cuál es la reacción que tiene ella cuando alguien hace algo gentil por
su humanidad.
El paso previo a
llegar a la presentación que se hacía en la casa de la lectura, no fue de los
mejores pero se podría titular como: Bastante aventurero. Traté de no pensar
más en la mujer porque no iba a poder disfrutar de la lectura que tenía que
escuchar y esto sería un problema. Seguramente mi amigo vaya a preguntarme
alguna opinión al respecto y sabiendo su hedonismo para con sus obras no podría
contestarle: “¡No sé! Tengo la cabeza en una loca del subte”. Cuando ingresé a
este lugar encontré gente con aires de barroquismo, reclamantes de una elite
cultural que los envuelva. Pura charlatanería de Kafka y Nietzsche. Es decir, un
momento propicio para entrar escuchando una canción de Ignacio Copani. La paquetería
francesa que engalanaba la noche, tampoco permitía un Washington Cucurto. Al
escuchar que un micrófono estaba siendo probado, me acerque hasta el salón.
Todos escucharon atentamente la lectura. Los lentes culo de botella aplaudían cada
gesto de humor académico que este hacía de forma irónica. Una ceremonia donde
no estaba sentado ningún rufián (ahuyenta burgueses). El evento culminó bastante
rápido, así que espere a que mi amigo saliera para felicitarlo e ir a saciar
nuestras gargantas con una cerveza en el bolichito que estaba a unas cuadras. Se
demoro un poco en salir porque unas psicolibertarias le interrumpieron la
salida para hablarle de lo bueno y lo fascinadas que habían quedado al leer su
novela. Se deshizo de ellas con dos palabras difíciles y por fin llego mi
turno. Nos estrechamos en un abrazo y un cruce de labios, por el apuro al
saludarnos. Al llegar al bar, por supuesto, nos sentamos y no pude no contarle
lo que había vivido en el subte, así que pedimos la cerveza y mientras esperábamos,
arranque…
-Tengo que contarte
algo impresionante, que me paso mientras venía para acá.
- Uh, ya sé ¿A qué
mina te levantaste?
- puf…eso hubiese
sido lo mejor
- Eh…dale larga ¿qué
te paso? – dijo con pocas esperanzas de que sea algo que rajara la tierra.
- Una tipa que
viajaba conmigo estaba muy pálida y para colmo el subte estaba detenido a mitad
de camino por problemas técnicos…
- ¿Y qué hiciste? ¿Eso
es lo tremendo?
- ¡Déjame terminar,
entonces! Me acerque para ver si estaba bien y me dijo que me alejara de su
lado porque iba a ser boleta.
- ¿Qué?...no entiendo
nada…
- Y yo menos que vos.
Date cuenta que esta mina algo estaba por hacer ¡Tenía una cara de demente
terrible!
Quedamos en silencio
por un rato, mirando por la ventana y sorbiendo la espuma de la cerveza. Veinte
minutos después, mi amigo tomó su último trago e hizo un gesto a la moza de que
trajera otra y preguntó:
-¿que habrá pasado
con toda esa gente? Tendremos que mirar el noticiero…
Mientras de hacer esa
pregunta reflexión, ahora le grito a la moza que prendiera la tele y pusiera el
noticiero.
-¿Para que el
noticiero? – pregunté riendo
- Y, para saber si pasó
algo. Estoy seguro que era una de esas fanáticas…
- Al final te
intereso, lo que te dije, eh
- Es que
inevitablemente esto me lleva a querer hacerlo literatura. Es buen material
para un policial ¿no te parece?
- Pero sabemos una
parte de esto, ni siquiera tenemos un desenlace o algo un poco más concreto.
- No importa. Henry
miller, te diría: “la realidad está en la calle, todo lo demás es literatura” o
algo así…
- ¿Estás seguro que diría
eso o estas inventando?
- Un poco y un poco –
Dijo y lanzó una carcajada
Para ese entonces la
moza había comenzado a subir las sillas a las mesas, en señal de que la cosa no
iba a poder durar mucha más. Tomamos rápidamente los últimos sorbos y nos
fuimos. A penas pusimos un pie en la calle, las persianas se bajaron de manera automática.
-¡Guau! Parece que se
querían ir… - dije risueñamente
Caminando hacia la
otra esquina, para poder tomar, nuevamente, el subte, hablamos de algunas
mujeres de nuestro pasado y recordamos algunas anécdotas. Cuando llegamos, nos
volvimos a abrazar para despedirnos y quedamos en vernos pronto. Bajé por la
boca del subte y este tardó muy poco en venir. Tenía que hacer varias paradas,
así que como vi un asiento libre lo aproveche. Me desperté exaltado porque pensé
que me había pasado, pero no. Faltaba una. Con la vista levantada hice un paneo
general para ver quienes me acompañaban en el viaje y me encontré con esta
mujer. La mire perturbado y ella me clavo la mirada. Esta vez no decline la
vista, la mantuve firme en sus ojos y me acerque.
-¿Qué te pasa? – dije
con furia
- ¿Por qué? –
contestó sin despeinarse
- Me dijiste que iba
a ser boleta si estaba mucho tiempo al lado tuyo ¿no te acordas?
- Ah sí ¿te molesto?
Por un momento pensé
en putearla pero su mirada seguía inquietándome como para hacerlo. Así que me
quede en silencio y deje de mirarla. Diez minutos después, me toca el hombro y después
de un breve silencio, lanza un escupitajo sobre mi cara.
-¿Qué haces idiota? –
dije con el semblante todo rojo, casi a punto de estallar.
- Soy punk – dijo a
carcajadas
-¡Vos estas demente!...
¡Pedazo de puta!
- Eh, no es para
tanto. Es un poco de saliva de mujer.
Ya no sabía qué
hacer. Estaba totalmente descolocado, nunca había visto una cosa así. No sabía
si hablarle, volverla a putear o irme a otro vagón. Pero mientras decía y
pensaba todas estas opciones, esta mujer se paro arriba de uno de los asientos
y dijo:
-Damas y caballeros,
gracias nuevamente por haberme prestado atención. Para los que no me conocen,
hago teatro callejero y le agradezco a los nuevos colaboradores – y señalándome
a mí, me guiño el ojo de forma cómplice – que todavía no me matan, pero con sus
colaboraciones puedo llevar un plato a casa. Así que esto es todo, voy a pasar
la gorra como hago siempre y que tengan buen viaje.
Cuando termino su mini
discurso, todos aplaudieron con gran fuerza. En ese momento, pensé: cuando le
cuente esto a mi amigo va a ser literatura ¡Que increíble!
jueves, 15 de noviembre de 2012
Despertador eyaculado
No se puede postular nada como un acto duradero. Tengo conocimientos muy limitados del tema, pero lo poco que conocí sobre el asunto no funcionó. Me acuerdo aquella vez que tuve la oportunidad de presenciar un hecho de estas características, fue algo sorprendente para lo que me esperaba de una dama. Incluso ciertos recuerdos, ahora que me pongo a pensar, me lastiman un poco. Igual voy a tratar de ser lo más fiel al contarlo.
Ella de corta edad para lo que conocemos como los tramites o injerto, en una situación poco usual (es decir viajábamos en un avión); levantó la vista del piso y al focalizar mis ojos despertó un desatado correteo de las hormonas, digno de ser contado. Por cierto ¡hacía rato que no vivía algo así!
Los pasajeros del transporte aéreo que nos acogía, ni siquiera daban señales de ser espectadores de lo que había pasado entre ella y yo. No quiero ser obsesivo, pero las miradas no fueron fugaces, sino más bien puedo decir que los minutos se llenaron de eternidad. En el avión nos separaba una distancia considerable, casi que estábamos distanciados por dos asientos, pero esto no fue un impedimento para que pidiera cambiar el asiento con un pasajero que estaba a mi lado y disfrutaba los viajes sentado del lado de la ventana. De verdad esto fue un gesto atípico, ninguna mujer había dado tal salto después de una mirada que le pudiera haber echado en cinco minutos. Sentados ambos con pasillo de por medio, agarró mi brazo y dándome un sacudon me saco del asiento. Nervioso por la situación le consulte que era lo que hacía, no es muy pertinente que en estos transportes la gente ande a los saltos por los pasillos. Sonriendo me miro y jugando con mi temor a las aventuras, fuimos hacia el baño.
- ¿A donde estamos yendo? - pregunté con voz temblorosa
- ¡Uh, cuantas preguntas! ¿Para que queres saber? - Dijo casi burlándose
- Y bueno, ya te dije que todo esto es un poco raro.
- A vos te esta matando el pudor...¿Vas a besarme? - preguntó como apurada
Con mi pelo enmarañado que se representaba en un espejo dos x dos, me dispuse a besarla fervientemente. Acercándonos plano a plano, tal cual película rosa, mis manos fueron buscando un apoyo en sobre salientes lugares. Nuestros alientos ya se homologaban por una misma pasta de dientes y un sonoro despertador hizo su trabajo, para darle paso a una fuga de sol por la hendija de la persiana que me encontró mojado.
Ella de corta edad para lo que conocemos como los tramites o injerto, en una situación poco usual (es decir viajábamos en un avión); levantó la vista del piso y al focalizar mis ojos despertó un desatado correteo de las hormonas, digno de ser contado. Por cierto ¡hacía rato que no vivía algo así!
Los pasajeros del transporte aéreo que nos acogía, ni siquiera daban señales de ser espectadores de lo que había pasado entre ella y yo. No quiero ser obsesivo, pero las miradas no fueron fugaces, sino más bien puedo decir que los minutos se llenaron de eternidad. En el avión nos separaba una distancia considerable, casi que estábamos distanciados por dos asientos, pero esto no fue un impedimento para que pidiera cambiar el asiento con un pasajero que estaba a mi lado y disfrutaba los viajes sentado del lado de la ventana. De verdad esto fue un gesto atípico, ninguna mujer había dado tal salto después de una mirada que le pudiera haber echado en cinco minutos. Sentados ambos con pasillo de por medio, agarró mi brazo y dándome un sacudon me saco del asiento. Nervioso por la situación le consulte que era lo que hacía, no es muy pertinente que en estos transportes la gente ande a los saltos por los pasillos. Sonriendo me miro y jugando con mi temor a las aventuras, fuimos hacia el baño.
- ¿A donde estamos yendo? - pregunté con voz temblorosa
- ¡Uh, cuantas preguntas! ¿Para que queres saber? - Dijo casi burlándose
- Y bueno, ya te dije que todo esto es un poco raro.
- A vos te esta matando el pudor...¿Vas a besarme? - preguntó como apurada
Con mi pelo enmarañado que se representaba en un espejo dos x dos, me dispuse a besarla fervientemente. Acercándonos plano a plano, tal cual película rosa, mis manos fueron buscando un apoyo en sobre salientes lugares. Nuestros alientos ya se homologaban por una misma pasta de dientes y un sonoro despertador hizo su trabajo, para darle paso a una fuga de sol por la hendija de la persiana que me encontró mojado.
blasfemartir
La nada es más saludable
que el frente de una trinchera
me dicen enfermo por decir de todo
quieren las blasfemas en libertad
Vigilias a la fuente del servidor
de rodillas en la nocturnidad
pidiendo a los santos de su devoción
más piedad en su temor
En el pedestal de la falta de identidad
el crimen atropella la razón
la calma agudizada por un ticket
vacaciones eternas en el mundo de hoy
que el frente de una trinchera
me dicen enfermo por decir de todo
quieren las blasfemas en libertad
Vigilias a la fuente del servidor
de rodillas en la nocturnidad
pidiendo a los santos de su devoción
más piedad en su temor
En el pedestal de la falta de identidad
el crimen atropella la razón
la calma agudizada por un ticket
vacaciones eternas en el mundo de hoy
miércoles, 14 de noviembre de 2012
El problema de Marx es el marxismo
Semiosis
de lo ideológico y el poder, denomina un conjunto de significados que se ha
ido construyendo. Lo ideológico es la
relación de todo discurso con sus condiciones de producción y tiene poder
cuando tiene circulación, es decir tiene que entrar en el entramado de la
discursividad social. Para Veron, el orden de lo ideológico y el poder
atraviesan a una sociedad, porque remiten a dimensiones de análisis de
fenómenos sociales y no a cosas particulares. Decir esto significa, que estas
dimensiones pueden leerse en comportamientos sociales tales como: Rituales o la
gestualidad. Esto escapa, pues, a lo que propiamente ha denominado el marxismo
clásico (critica que abordaremos más adelante) como estructura e
infraestructura. Nos dice que es absurdo incluir al cuerpo en esos niveles, por
ejemplo.
Esto
se manifiesta entonces en cualquier nivel de la comunicación social
(Institucional, mediática, etc…) de modo que atraviesa toda la sociedad (donde
está la semiosis), puede incorporarse en cualquier materia significante. El
poder, en este caso, define una dimensión de toda producción de sentido que
circula en una sociedad; confundir la problemática de lo político, por ejemplo,
con el poder es un error porque de lo que estamos hablando es de un tipo de discurso que se caracteriza por su
relación con un funcionamiento particular.
Para
justificar esto, Veron, va a hablar del obstáculo marxista para el
funcionamiento de lo ideológico y el poder. En un momento va a desarrollar como
se concibió la ideología históricamente (Fascismo, Stalinismo, etc) y va a
decir que esto no es más que una gramática o una familia de gramáticas de
producción. La crítica se posa en decir que una ideología no es un reportorio
de contenidos, como indica el marxismo, (opiniones, actitudes o gestos) es una
gramática de generación de sentido y está marcado por sus condiciones sociales
de producción. Retomando la noción de poder, podemos decir que el marxismo pretendió
un discurso absoluto “el efecto ideológico” tal como lo hizo la religión y muy
bien, deja en claro que no es más que un producto que lleva las huellas de un
sistema productivo y solo es inteligible en relación con las reglas sociales de
su generación.
lunes, 12 de noviembre de 2012
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